Las actividades se centraron en las placas programables micro:bit, que se entregaron el año pasado, y tuvieron buena recepción.

Niños y adolescentes con gorras blancas y mochilas celestes inundaron ayer el predio del Laboratorio Tecnológico del Uruguay para participar en el cierre de Verano Tech, una propuesta de Plan Ceibal para trabajar sobre programación y pensamiento computacional. Cerca de 300 estudiantes interrumpieron sus vacaciones para ir a la escuela en varias oportunidades a participar en clases por streaming sobre las placas programables micro:bit, que se entregaron por primera vez el año pasado; ayer fueron a poner en práctica lo aprendido. En la jornada de cierre había talleres de construcción de mecanismos, de programación y de placas; demostraciones de distintas tecnologías, como brazos mecánicos controlados a distancias o sensores fisicoquímicos; y varios juegos, algunos más tecnológicos, como el Scratch, y otros tradicionales, como el ajedrez o las damas, pero que igual funcionaron bien con los niños y jóvenes.

 

“Uno de los ejes fundamentales de Plan Ceibal es el pensamiento computacional como estrategia de resolución de problemas complejos y reales. Parte del trabajo en esta línea fue la integración de las placas micro:bit, como para prototipar la solución de esos problemas, y viene funcionando muy bien”, explicó a la diaria Magela Fuzatti, jefa de Laboratorios Digitales de Ceibal. La placa sirve para la introducción de los niños a la programación, tiene varios sensores y una matriz de luces led que responden a las órdenes programadas. Micro:bit incluye un entorno web en el que los estudiantes pueden programar con base en bloques (con la plataforma MakeCode) y con un simulador en el que se puede probar lo programado sin necesidad de tener la placa.

 

Esta fue la primera edición de Verano Tech y, pese a ser de participación voluntaria, las autoridades la evaluaron como muy buena, por lo que planean darle continuidad. De todas maneras, Fuzatti destacó que “esta es una actividad más de todas las que tenemos y se seguirá implementando el pensamiento computacional en cuarto y quinto año de escuela; vamos a tener 1.500 grupos este año trabajando con las placas micro:bit. Esto continúa todo el año”. En esta línea, agregó que se incorporarán 500 grupos de niños que están entre nivel cinco de preescolar hasta tercero de escuela. Ahora los maestros están siendo capacitados en pensamiento computacional, programación y robótica, y se llevan materiales y una serie de desafíos que funcionan como sugerencias para que puedan adaptar a su clase durante el año.

 

Ya están circulando unas 5.000 placas micro:bit y, en vista de los buenos resultados, Plan Ceibal comprará este año otras 20.000 para repartir en escuelas y liceos. Para Fuzatti, el trabajo que hacen los maestros con esta herramienta es muy positivo. Además señaló: “La idea es generar un aprendizaje a través de la tecnología, que sirva para prototipar ese problema real y complejo. Las placas pueden cambiar, pero ya sabiendo trabajar con alguna tecnología, alguna estrategia de programación, los niños y jóvenes van a poder resolver los problemas con los que se encuentren”.

 

Verano Educativo

La mayoría de los niños que participaron en Verano Tech lo vieron como una más de las actividades del programa del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) Verano Educativo. Pablo Caggiani, consejero del CEIP, explicó a la diaria que “una de las cuestiones centrales de las actividades de verano es que los talleres permitan trabajar con lo curricular a partir de lo lúdico. Allí aparece el desafío de la escuela pública hoy: trabajar con tecnología, programación, robótica o drones”. Para brindar a todas las escuelas la posibilidad de incluir en su grilla de actividades las clases por streaming y la jornada presencial de Verano Tech, Primaria se unió al Plan Ceibal y, según estimaciones del CEIP, la mitad de las escuelas tomaron esta oferta.

 

Caggiani comentó que esta posibilidad es “un recurso más que aparece para la construcción de ese proyecto que elabora cada escuela, y además hay que ver que se inscribe en un verano en el que hay actividades acuáticas, talleres de arte, de patín”. “La actividad que se plantee tiene que lograr concitar el mismo interés en los niños: si esto es más aburrido que ir a un campamento, no se hace programación y robótica”, señaló. Según el consejero, los niños sí se entusiasman con la tecnología: “La primera evaluación es muy buena, al igual que la experiencia con Antel o los talleres sobre drones que se hicieron desde Primaria. Es un recurso que ya va a quedar disponible para los próximos años, así como están ahora disponibles los campamentos o el acceso a la piscina”.

 

Sobre la continuidad de estas actividades durante el año, Caggiani señaló que el año pasado se empezó a desarrollar un piloto sobre pensamiento computacional con los niños más chicos y “hay que ver cómo seguir avanzando en estos tramos”. Según valoró, así como la escuela pública universalizó la educación física o la segunda lengua, debe apostar a “disponibilizar los saberes relacionados a las necesidades que está planteando la humanidad”.

 

Fuente: La Diaria