El desempeño del sector es un avance modelo contra la primarización, la extranjerización y la desigualdad de nuestra economía.

Hace muy poco, Carlota Pérez señalaba que países como Uruguay pueden saltar al desarrollo si aprovechan la revolución tecnológica en marcha, que pasa por las Tecnologías de la Información (TIC). El sector TIC facturó US$ 1.068 millones en 2015 y tiene desempleo 0, o sea demanda insatisfecha de empleo calificado. El desempeño del sector es un avance modelo contra la primarización, la extranjerización y la desigualdad de nuestra economía.

 

En su página web, la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), que preside Álvaro Lamé, de la que tantas veces se ha ocupado Caras y Caretas, informa que agrupa 350 empresas, llega a 52 mercados de exportación, otorga 60 beneficios, permite el acceso a más de US$ 10.000.000 en oportunidades de negocio, tiene 25 años en el mercado y ocupa a 16.000 profesionales, datos todos precedidos del signo de “más”.

 

Lo que no agrega, curiosamente, es que el sector tiene desempleo “0”, o mejor aun, negativo (ya que tiene demanda insatisfecha de técnicos calificados), y que en 2015 facturó US$ 1.068 millones, lo que equivale a 7,87% de nuestras exportaciones totales en dicho año, y casi a 2 % del PIB al cierre del mismo.

 

Mucho más importantes que estas muy significativas consideraciones cuantitativas es leer las características que tiene el desarrollo del sector en nuestro país, habida cuenta de las recientes afirmaciones de Carlota Pérez aquí difundidas: la mundialmente reconocida experta señaló que países como el nuestro pueden saltar al desarrollo económico si saben aprovechar las condiciones que brinda la revolución tecnológica actualmente en curso, dominada por las tecnologías de la información, mientras nos preparamos para asumir las que dominarán la oleada siguiente, como la biotecnología (en la que también tenemos ventajas comparativas con el resto de América), las nanotecnologías y los nuevos materiales.

 

Las últimas semanas han sido pródigas en acontecimientos importantes, como el Foro Abierto de Ciencias de Latinoamérica y el Caribe (Cilac); el seminario Innovación Social y TIC, que tuvo lugar en el hotel Embajador el lunes 12, organizado por La Cámara de la Economía Digital del Uruguay (CEDU) y la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República; y la propuesta de la CUTI al ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, de generar un programa específico de formación de personal para el sector en el marco del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), proyecto que implica destinar US$ 4 millones con ese fin específico. Por su parte, el secretario Ejecutivo Adjunto de la Cepal, Antonio Prado, afirmó en el marco de la Sexta Semana de las Normas Verdes, que se realizó en Montevideo, que “las tecnologías de la información constituyen una herramienta indispensable para avanzar hacia un cambio estructural progresivo que incorpore mayor conocimiento en la producción, garantice la inclusión social y combata los efectos negativos del cambio climático”. Prado sostuvo que las TIC son un vector indispensable con miras al cumplimiento de la Agenda 2030 e invitó a participar de la II Reunión de la Conferencia de Ciencia, Innovación y TIC de la Cepal, que tuvo lugar el 12 y 13 de setiembre en San José, Costa Rica.

 

Un sector muy particular

A fines de agosto se conoció el informe El líder silencioso: la Informática en Uruguay, elaborado por la ingeniera de sistemas Ana Asuaga, la historiadora y docente María Laura Bermúdez y el comunicador Ulises Travieso, publicado en la página web de la Facultad de Ingeniería y en La Diaria, que completa y actualiza el que el Instituto Uruguay XXI publicó en agosto de 2014.

 

El informe comienza afirmando que “Uruguay es el primer exportador en términos per cápita de software y servicios informáticos de América Latina, y el tercero en términos absolutos”, y tras enumerar las otras performances antes mencionadas, señala que “todos estos logros no son obra de la casualidad, sino de una apuesta del país y un crecimiento continuo que va a cumplir medio siglo”.

 

A continuación presenta la historia de las tecnologías de información en Uruguay, señalando que “entre 1968 y 1969 se creó la primera carrera universitaria de computación, la que otorgaba el título de ‘computador universitario’. La Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República (Udelar) compró e instaló la primera computadora, que se usó fundamentalmente en la enseñanza, aunque también fue aplicada para los primeros procesamientos de interés del país, como los censos nacionales de la época. Cabe aclarar que en ese entonces no se hablaba de ‘informática’, sino de ‘computación’”. Continúa con la creación de la carrera de computador universitario […] y la creación, en octubre de 1986, del Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (Pedeciba), “que en cierto modo es fruto del trabajo, sobre fines de la dictadura, de un grupo de científicos y profesionales residentes en el país, con el apoyo del licenciado en Biología Braulio Orejas Miranda”. Este fue el resultado de un convenio firmado por el Ministerio de Educación y Cultura y la Udelar con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), al que la ley de presupuesto de 1995 estableció como programa permanente.

 

El trabajo de Asuaga, Bermúdez y Travieso continúa afirmando que “la otra cara de la producción académica, la industrial, representada por la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), permitió que se llegara a cifras de exportaciones muy significativas”.

 

Detalla la feliz conjunción del surgimiento de la formación académica en áreas TIC con el apoyo del Pedeciba, la creación de centros de desarrollo en las grandes empresas y la generación de líderes empresariales que debieron superar la estrechez del mercado local buscando mercados externos. Agregamos un factor impensado: la dictadura, que al aplastar y diseminar la Academia, hizo que muchos técnicos destacados –acaso el ejemplo más importante sea el ingeniero Juan Grompone– debieran cruzar a la empresa y la impulsaron.

 

El trabajo remarca que “este importante desarrollo industrial del país no habría tenido lugar sin la temprana y continua dedicación de la Academia al desarrollo de la ciencia informática, lo que demostró una vez más el acierto de las palabras del primer director del Pedeciba, el doctor Roberto Caldeyro Barcia: “Sin ciencia básica no hay innovación, ni tecnología, ni industria, y sin industria, un país se viene abajo”.

 

A cuenta de más

El 7 de setiembre, el presidente Tabaré Vázquez inauguró oficialmente el I Foro Abierto de Ciencias de América Latina (Cilac), cuyo objetivo es “promover el diálogo entre ciencias, política y ciudadanía en pos de mejores escenarios de desarrollo de los pueblos”. El mandatario comenzó diciendo: “Permítanme subrayar la condición pionera y el carácter abierto y la dimensión regional de este foro, que valoro especialmente, por cuanto nada más contrario a la ciencia, desde mi humilde punto de vista, que el aislamiento y la rutina”.

 

Vázquez se refirió, como ejemplo, a los cambios “revolucionarios” que significan el Plan Ceibal y el Plan Ibirapitá, extensión del primero, que avanza en la inclusión digital de los adultos mayores mediante la entrega de una tableta a los jubilados y pensionistas de menores ingresos.

 

Señaló que el Plan Ceibal “es mucho más que dar una computadora y conexión a internet gratuita […] es una singular transformación educativa, es un profundo cambio en materia de enseñanza y aprendizaje”, y que el Plan Ibirapitá brinda la posibilidad de ejercer el derecho a utilizar las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a 484.000 adultos mayores, 14% de la nuestra población, “para que envejecer también sea aprendizaje e intercambio. Esto también es revolucionario”.

 

“El programa no implica sólo entregar una tableta, sino que busca que los adultos mayores estén comunicados con amigos y familia, accedan a información, realicen trámites y puedan recrearse. Es para que envejecer sea otra etapa de aprendizaje, de actividad e integración en la vida”, enfatizó.

 

Señaló que “el Plan Ceibal es un gran avance hacia la igualdad de oportunidades, desde la niñez, en el acceso a la información y al conocimiento, indispensables para integrarse a la sociedad”, y agregó que es “una revolución irreversible y progresiva, porque tiene lugar nada más ni nada menos que en la mente humana”. Asimismo indicó que “se han destinado US$ 100 millones para adquirir los prototipos y el equipamiento básico inicial del plan” y US$ 15 millones anuales para el mantenimiento y la continuidad del programa”. Concluyó afirmando que al finalizar la primera etapa del plan, “los 301.143 escolares y 12.879 maestros de las 2.064 escuelas públicas primarias de Uruguay habían recibido su computadora personal portátil, equipamiento adquirido por el Estado mediante licitación a un precio unitario de US$ 188”.

 

La directora de la Oficina Regional de Ciencias de la Unesco para América Latina y el Caribe, Lidia Brito, sostuvo que el foro, que convocó a 200 expertos de diversos países, abre caminos para el desarrollo de la región. Durante los tres días de actividades participaron representantes de gobiernos, empresas e instituciones académicas de 15 países. Las actividades giraron en torno a cinco ejes temáticos: Políticas científicas, Universidades para el desarrollo, Cultivando ciencias y ciudadanía, Ciencias para la Agenda 2030 y Ciencias para la innovación empresarial.

 

Brito afirmó que “la Cilac busca constituirse como una plataforma para definir posiciones comunes en torno a una agenda científica para el desarrollo sostenible y llevar la voz de la región al ámbito global del Foro Mundial de Ciencias, que se desarrollará en Jordania en 2017”. Participaron en la actividad el prosecretario de la Presidencia, Juan Andrés Roballo, los ministros Tabaré Aguerre, de Ganadería, Carolina Cosse, de Industria, María Julia Muñoz, de Educación y Cultura, y Eneida de León, de Vivienda; el intendente de Montevideo, Daniel Martínez, y el rector de la Universidad de la República, Roberto Markarian.

 

Recursos de Inefop para formación

La Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) presentó al ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, y al subsecretario de la cartera, Pablo Ferreri, una propuesta para generar un programa específico de formación de personal para el sector en el marco del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop). El proyecto implica destinar US$ 4 millones a dicho fin específico y fue bien recibido por los representantes del gobierno, según consta en la página web de la institución.

 

El titular de la CUTI, Álvaro Lamé, presentó resultados preliminares de la Encuesta Anual CUTI 2015, que registra los resultados del sector.

 

“El año pasado, respecto a 2015, crecimos solamente 7%”, dijo Lamé, e informó que “las exportaciones se mantuvieron estables, en US$ 277 millones, mientras que las ventas al mercado interno crecieron. La facturación del sector aumentó 6,5% y se situó en US$ 1.068 millones en 2015. Se compone de US$ 277 millones en exportaciones: US$ 211 millones de empresas locales (-6,6% respecto a 2014) y US$ 66 millones de filiales y socios. A ello se suman US$ 791 millones de ventas al mercado interno, que aumentaron 9% respecto al año anterior.Según la encuesta, Estados Unidos continúa siendo el principal mercado para las exportaciones, que se dividen en mitades entre productos y servicios. El mercado brasileño, en tanto, tuvo una caída de 15%”.

 

Por sus resultados y por su significación intrínseca, el desempeño del sector TIC es un avance modelo contra la primarización, la extranjerización y la desigualdad de nuestra economía.

 

Fuente: Caras&Caretas