El subsecretario de Economía, Pablo Ferreri, participó en una mesa redonda sobre “El software y su impacto en la economía y la industria nacional.

Cómo estamos y cómo podemos mejorar”, en el marco de la celebración de los 50 años del Instituto de Computación.

 

En su intervención Ferreri indicó que “la pregunta (¿cómo estamos y cómo podemos mejorar?) no resisto la tentación de enfocarla con una definición de desarrollo. Y el desarrollo entre otras cuestiones tiene que tener siempre las dos caras de una misma moneda: mayores niveles de crecimiento y mayores niveles de equidad y de cohesión social”. 

 

“No existe el verdadero desarrollo si solo tenemos mayor equidad y no hay crecimiento, y por el contrario también, no alcanza con el crecimiento si esto no va acompañado de mayores niveles de equidad y cohesión social”, expresó.  

 

“La industria del software, de la tecnología de la información, en estos momentos -desde nuestra perspectiva-, cumple un rol fundamental para colaborar en las dos áreas de esa moneda del desarrollo, tanto en el crecimiento como en lo referido a mejorar los niveles de equidad y de cohesión social”, prosiguió.  

 

Desde el lado del crecimiento, esta es una industria pujante, con más de mil millones de dólares de facturación, con 350 millones de dólares de exportaciones, pero no solo eso, “es una industria que tiene una capacidad de innovar y una menor adversión al riesgo que el resto de la economía”, subrayó el viceministro de Economía. 

 

“Innovar, arriesgar, también colaboran con el crecimiento. Y colabora con mayores niveles de productividad, porque hoy vemos discusiones en América Latina, sobre productividad y rentabilidad y esto puede tener básicamente dos encares en los extremos: por un lado ser más rentables reduciendo costos, y por ejemplo entrar en fuertes reducciones de los derechos laborales, o podemos ser más rentables porque agregamos más conocimiento y más valor a lo que producimos. La tecnología puede colaborar fuertemente. La industria del software uruguaya puede colaborar fuertemente en estos aspectos”, dijo Ferreri.

 

Y citó como ejemplo el caso de la industria agropecuaria, “que ha tenido una notable transformación de productividad gracias a la tecnología en los últimos 20 años”.

 

“Y esto tiene que ver desde los más incipientes usos de big data, el análisis de información para el riesgo climático, los drones para monitorear cosechas, pero también por ejemplo proyectos apoyados por la ANII, en lo que tiene que ver con el control de humedad para controlar los riegos de las plantaciones, es decir, hay una fuerte apoyatura para generar mayores niveles de productividad”, siguió diciendo Ferreri.

 

“Podemos decir que hoy estamos probablemente en una época disruptiva, en la forma de generar negocios, en la forma en la cual todos conocemos, en las transacciones económicas esto va a cambiar de manera radical y podríamos decir que no estamos en una época de cambios sino en un cambio de época, donde muchas veces se generan híbridos entre los bienes y los servicios para generar una nueva categoría, eso genera enormes oportunidades y enormes desafíos”, afirmó.  

 

Y dada la potencialidad que el país tiene en estas áreas, las capacidades humanas y las infraestructurales, “Uruguay puede tener un fuerte aprovechamiento de las oportunidades más allá de las amenazas. Y esto es algo que no es común para un país como Uruguay. Probablemente como no ocurría antes en otras revoluciones industriales o productivas, el ser muy pequeños posiblemente pase a ser una ventaja y no sea un problema”. 

 

“Pero esto también genera amenazas y pongo un ejemplo del agro. El año pasado China inauguró el laboratorio de clonación de bovinos más grande del mundo, y va a clonar un millón de vacas de alto nivel por año. Esto para un país agroindustrial pasa a ser una gran amenaza. Entonces, hay muchas oportunidades y hay amenazas. Cómo nos preparamos para eso va a definir que aprovechemos las oportunidades o nos coman las amenazas. Probablemente la creación del Institudo de Computación de la Universidad de la República, hace 50 años, fue un elemento disruptivo. Que colaboró en lo que tiene que ver con esa visión de avanzada que el país tiene en algunos aspectos. 

 

Porque precisamos más de ese espíritu disruptivo para poder seguir avanzando. Pero eso no solo ocurre con oportunidades en el ámbito del agro. Podemos hablar de aspectos que tienen que ver con mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

 

Por ejemplo al final de este período tener un gobierno cien por ciento digital o tener la historia clínica de todos los hospitales  en formato electrónico, también colabora en aspectos de equidad, porque le solucionan problemas a los ciudadanos, le evitan perder tiempo y por lo tanto también en este aspecto se puede colaborar”.

 

“Otro aspecto de la equidad es la política redistributiva, que por excelencia es la generación de empleo de calidad y bien remunerado. Y este sector genera empleo de calidad y bien remunerado. Por lo tanto colabora con las dos caras de la moneda como probablemente no lo hagan otros sectores”, indicó el subsecretario.  

 

“Sobre los aspectos regulatorios uno podría pensar que hay desafíos locales pero que son desafíos básicamente globales, donde hay cosas para generar avances y otras que son problemas.

 

Los aspectos tributarios son desafíos gigantescos que tienen a todo el mundo -financiero, económico, tributario- en vilo sin saber cómo responder  todas estas cosas.” 

 

“Cuando uno iba a comprarse una campera a una tienda, esa venta generaba IVA y había que pagarlo, y estaba claro que se pagaba en el territorio en que se producía esa venta. Cuando Amazon genera globos aerostáticos para abastecer pedidos en distintos lugares, ¿dónde pagamos el IVA?

 

Y esto no es una discusión académica o técnica de aspectos tributarios, sino que hace la base de sustentabilidad de las políticas públicas. Si cedemos bases tributarias por estas cuestiones, cómo vamos a hacer para pagar las políticas públicas que colaboran en aumentar la equidad y generar oportunidades para todos los uruguayos.

 

Por lo tanto ahí también hay desafíos enormes sobre los cuales trabajar. Y podemos poner un ejemplo en el cual Uruguay fue pionero en América Latina, me refiero al caso de Uber.

 

Uruguay fue el primero en América Latina, y uno de los primeros en el mundo, en realidad, en generar una normativa que permitiera incorporar a la economía uruguaya una solución disruptiva en materia de servicios de transporte y regularla y que pague impuestos y que pueda convivir con los sistemas tradicionales”, subrayó.

 

“Hoy dar una respuesta a si estamos preparados para esa época de cambios, la respuesta es no. Porque si decimos que estamos ante cambios disruptivos, la definición es que son aquellos cambios para los cuales nadie está preparado porque no sabemos cuáles son. Lo mejor que podemos hacer es analizar el futuro, interpretarlo y trabajar para que las capacidades humanas e infraestructurales del país estén acordes con los desafíos que se nos plantean. La industria uruguaya del software juega un papel absolutamente relevante hoy día, pero en el Uruguay del futuro va a jugar un papel aun más importante”, finalizó Ferreri. 

 

 

 

Fuente: MEF