La incorporación de Uruguay, concretada junto con la de Canadá, significa un gran reconocimiento, ya que es el único país que representa a América Latina y al Caribe, y lo ubica al nivel de los referentes mundiales en gobierno digital.

La ministra de Servicios de Gobierno Digital de Nueva Zelanda, Clare Curran, expresó estar “encantada”  en que su país y Uruguay sean miembros del Digital 7 (D7). Aseguró también que ambos países se mantendrán “como un foro resiliente, relevante y sólido de colaboración práctica sobre cómo impulsar naciones verdaderamente digitales”.

 

Por su parte, el prosecretario de Presidencia de la República, Juan Andrés Roballo, el representante de Uruguay en la cumbre anual del grupo realizada ayer en Wellington, manifestó a las delegaciones asistentes que tomó el ingreso al D7 con “mucha seriedad” y lo entienden“como una gran responsabilidad”.

 

Por otro lado, el prosecretario añadió: “Nos entusiasma aportar desde el enfoque de equidad e inclusión social que caracteriza a nuestras acciones y que ha guiado la política digital del país por  11 años”.

 

Los principios orientadores del D7 apuntan al desarrollo de la conectividad, la ciudadanía digital, la programación desde la niñez, el gobierno abierto, los estándares y códigos abiertos y el gobierno centrado en las personas.

 

En ese contexto, Uruguay destaca por la reducción en la brecha digital, el Plan Ceibal, el avance en la digitalización de los servicios del gobierno y la apuesta por un gobierno más cercano y abierto, según publica la web institucional de Presidencia de la República.

 

La Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic) será la institución que integre esa red. Su director ejecutivo, José Clastornik, fue el encargado de presentar ante los asistentes a la cumbre los principales avances del país, que le valieron su ingreso al grupo.

 

La participación en el D7 es, a su vez, una oportunidad para Uruguay de contribuir en la construcción del rumbo del gobierno digital a nivel global y de hacer parte del debate de temas actuales y futuros, como los aspectos éticos de la inteligencia artificial o las aplicaciones de la identificación electrónica en la vida cotidiana.

 

Fuente: La República