El director de Netgate, Jorge Pereira, habla sobre el desafío que implica el cargo y los cambios revolucionarios que se están dando en los negocios tecnológicos

Jorge Pereyra (53) está vinculado a Netgate desde 2001 y asumió la dirección cuando falleció sorpresivamente Álvaro Lamé, exdirector de la empresa y referente del sector de las tecnologías de la información. Hasta entonces Pereyra participaba de las reuniones de directorio y estaba al frente de Expand, una empresa vinculada. Tras "asimilar el golpe" que significó la muerte de Lamé, se dedicó a continuar "con su legado".

 

Es ingeniero en Sistemas, recibido en la Universidad de la República, e hizo una maestría en Administración en la Universidad ORT. Más allá de la formación académica destaca la "enseñanza de la calle", la que adquirió trabajando. Actualmente, además de ser el CEO de Netgate y Expand, asesora a empresas de diversos rubros en ingeniería de sistemas.

 

¿Siempre tuvo claro por dónde iba su vocación?

 

Desde muy chico tenía una orientación hacia la tecnología muy fuerte, pero, por encima de eso, tenía una orientación hacia la empresa, hacia el desarrollo empresarial. En particular lo que más me seduce dentro de las empresas es la estrategia de desarrollo. Cómo lograr que puedan enfrentar el desafío del continuo devenir. En particular en las empresas de tecnología, donde el tiempo es tirano.

 

Asumió la dirección de Negate al fallecer Lamé. ¿Había habido alguna instancia previa de transición?

 

Trabajaba con Álvaro en la dirección de Netgate. Lo hacía más de costado, en reuniones de directorio. Siempre estuve muy al tanto de la empresa y cuando sucede el fallecimiento de Álvaro, que no era esperado, tuve que tomar las riendas. Eso fue en enero de 2017. Fue un trago amargo porque más allá de los 14 o 15 años de relación como socio, era un tipo al que el mercado reconocía mucho porque tenía una proactividad y un emprendedurismo brutal. Cuando él deja de estar, aunque fue un golpe muy duro, pudimos asimilarlo y continuar con su legado.

 

¿De qué es ese legado?

 

De innovación. Eso la compañía lo tiene prácticamente en sus venas, en su ADN. Uno siempre va un poco a las raíces y a ver dónde está el tema de la innovación, y lo que te das cuenta es que es parte de los procesos de la gente, es la capacidad de armar equipos de trabajo. La innovación puede ser muchas cosas, pero bajado a tierra es encontrar soluciones inteligentes y eficientes a problemas que te plantea la gente.

 

Una de las líneas de acción de la empresa en la actualidad es la inteligencia artificial. ¿Cómo definiría esta tecnología?

 

Es un concepto bien amplio. Es el uso de las tecnologías para, eventualmente, en un extremo, poder sustituir la capacidad de raciocinio de un ser humano. Lo que pasa es que hoy por hoy estamos viviendo una etapa muy temprana de la inteligencia artificial. En este momento hay dos grandes vetas sobre lo que está sucediendo. Por un lado, está el desarrollo de soluciones de IOT (internet de las cosas, IOT por sus siglas en inglés). IOT es un concepto en el cual todos los dispositivos están conectados de alguna manera a través de internet; no solamente conectados sino descargando información. Con el IOT se puede generar un cambio cualitativo en la vida de las personas.

 

Por otro lado, tenés la inteligencia artificial que toma una cantidad de información relevante sobre alguna cosa y genera determinados análisis sobre esa información. Cuando vos combinás las dos cosas, te encontrás que va a generar, en breve, un cambio cualitativo en la vida de las personas.

 

¿Qué tipo de cambios?

 

En todo lo que se puede imaginar. En Expand, por ejemplo, una de las cosas que hacemos es que se pueda grabar las conversaciones con los clientes. A las empresas les interesa saber cómo atendemos a los clientes y evaluar si los agentes cumplieron con determinados estándares de calidad dentro de la atención. Por ejemplo, si abrieron la llamada con un "buenos días", "buenas tardes", "buenas noches"; si la cerraron con "gracias por haber preferido nuestros servicios"; o si en el medio mencionaron los productos que tienen para vender. Entonces lo que hacemos en forma automática, utilizando la inteligencia artificial, es censar si en esa grabación aparecen todos esos patrones de calidad. Lo hacemos en tiempo real y de forma automática. Lo que antes implicaba tener un conjunto de personas escuchando grabaciones, la nueva prestación automatiza ese proceso a gran velocidad. Procesamos 1.000 minutos de audio –16 horas–, en menos de cinco minutos. Eso quiere decir que hay un aumento de la eficiencia.

 

Esto es un caso de inteligencia artificial aplicada a un proceso de calidad en la atención, pero puede ser aplicada en mil cosas. En la salud es un área en donde se está utilizando muchísimo. Soy un convencido de que la IOT va a revolucionar el mundo en muy poco tiempo.

 

¿Por dónde va hoy el negocio tecnológico?

 

La velocidad con la que evolucionan las tecnologías hace que uno tenga que evolucionar más rápido para generar productos y servicios. Sin ninguna duda que el tema del IOT es una de las ramas por las que va este negocio.

 

La conectividad es algo que va a seguir estando, pero con márgenes cada vez menores. Y las empresas lo que tenemos que hacer es diversificar, lo que implica crear soluciones para problemas que hoy existen.

 

 

 

 

Fuente: El Observador